Pues para la próxima vez las puedes tener preparadas en tu congelador. Pon las legumbres a remojar las horas necesarias (lo mejor es toda la noche), escúrrelas bien y mételas en bolsas, saca el aire de las bolsas, ciérralas bien y al congelador. Cuando tengas que utilizarlas no hace falta que las descongeles, utilízalas directamente.
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